Si tuviésemos que resumir el libro en una sola frase, sería la siguiente: "Urdangarín. Retrato de un caradura".
Porque esa es la impresión que te queda tras leer esta crónica en la que los autores narran la caída del yerno favorito del rey: un "conseguidor" sin carrera que cuando anunció su compromiso con la infanta vivía con otra mujer que tuvo que enterarse por la televisión de que su pareja la dejaba para casarse con una de las princesas más despistadas del mundo, pues a pesar de compartir cuentas y confidencias, Cristina nunca se enteró de los tejemanejes de su marido... o eso nos quieren hacer creer, que aún hay mucho juancarlista suelto en este país XD
Ya apuntaba maneras cuando consiguió que un médico amigo le declarase sordo para evitar incorporarse al servicio militar en Ceuta, pero eso no fue nada para lo que vino después: convenios que esquivaban los concursos públicos y multiplicaban sus oscuros negocios apoyándose únicamente en su condición de yerno del rey; la creación de fundaciones "sin ánimo de lucro" (que no se correspondían con el ánimo de sus directivos) o la puesta en marcha de asociaciones benéficas de ayuda a los niños discapacitados, marginados y enfermos de cáncer, destinadas a desviar fondos a paraísos fiscales como Suiza y Belice, eso sí, siempre a través de testaferros, que su cara ya la utilizaba para dedicarse al tráfico de influencias puro y duro XDDD
El libro desgrana también sus aspiraciones a la presidencia del Comité Olímpico Español, puenteando al presidente que le enchufó en su cargo de vicepresidente, o todas las veces que vendió aire y pasó después una abultada factura, como en el caso de los juegos europeos, que alimentaron las ínfulas de Camps mientras Urdangarín y su socio Torres hacían caja, eso sí, sólo por la necesidad económica del yerno del rey para pagar el palacete de Pedralbes, pozo sin fondo que se compró por sugerencia del rey para que la infantita volviese a vivir en un palacio.
A todo esto, cuando se destapa el escándalo, lo único que piensa Urdangarín es que es un daño colateral, pues "están pegando a mi suegro en mi trasero". Y aquí se produce el "sálvese quien pueda", pues para evitar que el escándalo salpicara a toda la Casa Real, se produce el alejamiento y el escarnio público en forma de mensaje navideño, que aparta a los Duques de Palma de toda actividad relacionada con los negocios reales, manteniendo sólo el apoyo de la reina Sofía, que aprovechaba así para enfrentarse cara a cara con las órdenes de Zarzuela XD
Pero por encima de todos estos personajes turbios -como Torres afirmando eso de que "Si me tengo que comer el marrón sólo, tiraré de la manta"; o el rey echando una "bronca real" en la que pedía a su yerno que sacase a su hija del lío y declarase que la había utilizado; la exigencia de Zarzuela de que la infanta se separara de Urdangarín o el desvío de fondos públicos de Matas y Camps- por encima de todo esto, decíamos, destacan figuras como la de Isabel Villalonga, "la primera funcionaria que se atrevió a pararle los pies al maridísimo", cuidando del dinero público como si fuese propio, y no autorizando los pagos fraudulentos, o la del equipo de anticorrupción de baleares, que se plantean una pregunta "¿Actuamos como si lo hiciéramos con un ciudadano cualquiera o hacemos una excepción?" y responden unánimemente: se actuará como con un ciudadano cualquiera :)
En cualquier caso, al final la impresión que nos queda es que todo va a seguir igual, pues la infanta se libra (a pesar de colaborar activamente en la captación de clientes), el juez Castro fue imputado por supuestas filtraciones e intentaron quitarle de en medio trasladando el sumario a la Audiencia Nacional, y si condenan a Urdangarín, seguro que los políticos prepararán el indulto a toda prisa :(
Pero terminemos con una sonrisa. A partir ahora, haré como Urdangarín: me asesoraré a mí misma y me pagaré sustanciosas sumas de dinero ajeno por mis valiosos consejos XDDDD