Hablar a estas alturas de la famosa novela del filósofo
Umberto Eco, es repetir lo que habremos oído en multitud de ocasiones, pero la relectura de esta obra me ha confirmado algunas cosas que recordaba y me ha hecho ver otras cositas nuevas.
En primer lugar, debo señalar que no es una obra fácil de leer, pues está plagada de citas en latín que nos hacen recurrir a las notas a pie de página una y otra vez (incluso cuatro o cinco veces en la misma página), lo que hace la lectura realmente pesada :/ Y este es uno de los sellos de la obra, pues el propio Eco afirma que buscaba un lector capaz de superar "el escollo penitencial de las cien primeras páginas", construyendo así a la persona idónea para las siguientes: alguien que entrase en su juego, que viviese el medievo como si fuese la propia época, que transformase al lector medio, "ese que busca sexo e intriga, a base de latín, pocas mujeres, montones de teología y litros de sangre" XD
Como señala el propio autor en sus "Apostillas a El nombre de la rosa" (publicadas cinco años después de la obra), el libro comienza como si fuese una novela policíaca y engaña al lector ingenuo hasta el final, pues se descubre bastante poco y el detective es derrotado :)
El protagonista de la novela,
Guillermo de Baskerville, es una especie de detective del medievo, como ya nos lo indica su nombre con el guiño que hace el autor a
Guillermo de Ockham y al padre de Sherlock Holmes en una de sus más famosas aventuras (
El sabueso de los Baskerville). Así, del filósofo medieval heredará su famosa navaja (elegir siempre la explicación más sencilla), el debate acerca de los universales -que el franciscano consideraba
flatus vocis, es decir, meros nombres producto de la mente humana- y el enfrentamiento entre franciscanos y papado por la concepción del voto de pobreza en las órdenes religiosas, donde se cuestiona si la Iglesia debe ser pobre o no, lo que, en última instancia, nos remite a la lucha por el gobierno civil entre el emperador y el papado (¿tiene derecho la Iglesia a legislar sobre las cosas terrenales?)
Además de las referencias a Guillermo de Ockham, el libro nos ofrece otras referencias filosóficas, como el debate en torno al problema de la fe (la confrontación entre Agustín de Tagaste y Tomás de Aquino), o la influencia de Aristóteles en la doctrina católica, pues cada libro escrito por el Filósofo ha destruido una parte del saber que la cristiandad había acumulado a lo largo de los siglos, transformando el Verbo en categorías y silogismos y reinterpretando el universo en términos materiales, partiendo de los indicios terrestres hasta llegar a una causa eficiente abstracta. Y, por si fuera poco, el libro causante de los crímenes de la abadía no es otro que la Poética de Aristóteles, cuyo segundo libro (sobre la comedia y la poesía) se perdió en la época medieval. ¿Y por qué es tan peligroso este libro? Pues porque utiliza el humor como posibilidad de cuestionar las verdades establecidas, pues la ley se impone a través del miedo, y la risa es el nuevo arte capaz de aniquilar al miedo.
Siguiendo al Estagirita, el propio Eco salpica de humor su obra. Por ejemplo, cuando nos habla de las valiosísimas reliquias que posee la abadía: el cráneo del Bautista cuando tenía 12 años, reliquias del madero en el que Cristo fue crucificado ("si todos fuesen auténticos Cristo no hubiese sido crucificado en dos tablas cruzadas, sino en todo un bosque"), un jirón amarillento del mantel de la última cena, un trozo del pesebre de Belén, el anillo de compromiso de San José, un trozo de encaje, roto y diminuto, del traje de novia de la Virgen María... XDDD O cuando trata el tema de las tasas sagradas penitenciarias: "Si un eclesiástico comete pecado carnal, con una monja, una pariente o una mujer cualquiera podrá obtener la absolución con sólo pagar 77 liras de oro y doce sueldos. Y si comete actos bestiales, serán más de 200 liras, pero sólo si los comete con niños o con animales, y no con hembras, la multa se reducirá en cien liras"... sin palabras XD
Y toda la Filosofía y el humor quedan refrendados con la aparición de personajes reales en la obra, como Miguel de Cesena (líder de los franciscanos espirituales), Bernardo Gui (inquisidor dominico) o el propio e infame
Papa Juan XXII (que además de condenar a los espirituales, canonizó a Tomás de Aquino, excomulgó a Ockham y autorizó la creación de crucifijos en los que aparece Jesucristo con la mano derecha metida en una bolsa de monedas que lleva en la cintura para significar que Él autoriza el uso del dinero con fines religiosos).
En fin, una obra pesada de leer pero indispensable en nuestra biblioteca.