Esta obra, escrita por Lewis Carroll (seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson) tiene su origen en el manuscrito titulado "Las aventuras subterráneas de Alicia", basado en un cuento o historia inventada por el autor para entretener a las tres hermanas Liddell durante una de las excursiones al río Támesis.
Acostumbrada a leer una y mil veces con mis hijos este cuento en la versión Disney, la lectura del libro escrito por Lewis Carroll ha logrado sorprenderme, a pesar de tener danzando por mi cabeza a todos los personajes en formato Disney y conocer de sobra el final de la historia antes de comenzar siquiera a leerlo ["¿Por dónde place a Vuestra Majestad que empiece?, preguntó el Conejo Blanco.
- "Comenzad por el principio", indicó gravemente el Rey, "y continuad hasta llegar al fin; entonces, parad"].
Y es que una de las cosas que más me han gustado son los juegos de palabras, los diálogos "ilógicos" tan cargados de pura lógica, las preguntas y diálogos, aparentemente absurdos y, sin embargo, rigurosamente lógicos de Alicia y de los personajes de esta historia.