miércoles, 30 de mayo de 2012

Ender en el exilio

Orson Scott Card retoma la historia del niño que derrotó a los insectores justo después del final de "El juego de Ender", cuando Locke y Demóstenes mantienen una encarnizada disputa sobre si el mayor arma de destrucción masiva jamás conocida debe regresar o no a la Tierra. 
"Ender en el exilio" es la búsqueda de respuestas por parte de un niño que no comprende por qué las Reinas colmena se agruparon en un sólo planeta, facilitando de ese modo su destrucción. Es también la historia de un adolescente que escribirá sobre los insectores, condenándose a sí mismo a ser para siempre "Ender el xenocida". Es la historia de un Tercero que cargó sobre sus hombros la responsabilidad de un adulto, y que sólo desea recuperar lo que ya perdió para siempre: a sus padres. Es la historia de las primeras colonizaciones y de cómo Andrew Wiggin se verá obligado a cumplir con un nuevo objetivo, siempre ayudado por su fiel hermana Valentine.

Sin la sorpresa final del primer libro y con menos trasunto filosófico que las otras novelas de la saga de Ender, esta continuación nos permite disfrutar, sin más pretensiones que pasar un buen rato, de la ágil escritura de Scott Card, y no defrauda a l@s fan de Ender, pues llena el vacío dejado entre "El juego de Ender" y "La voz de los muertos".

Sobra la larguísima "Nota del autor" recogida al final del libro (en la que Scott Card muestra sus dotes de vendedor de feria), y aunque no es, ni de lejos, el mejor libro de la saga, es una buena lectura veraniega para los seguidores del niño Ender.

Un par de párrafos sacados directamente del libro como reflexión final:

"Yo veía a la gente. A los soldados que comandaba. Sabía lo que esos chicos podían hacer. Así que los colocaba en situaciones en que sus decisiones resultarían cruciales, les decía lo que quería que hiciesen y luego confiaba en que tomaran las decisiones necesarias para lograr mis objetivos"

"Sel insistió en que Kolmogorov apareciese en las monedas de menor valor: Porque es el rostro que verán más a menudo"

martes, 29 de mayo de 2012

Simiocracia


Me gusta la forma de trabajar de Aleix Saló (sí, es el tipo de "Españistán"): no sólo nos cuenta la crisis en forma de ¿cómic? si no que nos cuelga un vídeo gratuito en la red que complementa la lectura del libro. Qué sí, que ya sé que pensareis que eso es puro márketing, pero es una bonita forma de promocionar un libro que te cuesta lo mismo que ir al cine, pero que puede pasar de mano en mano para hacernos pasar un buen ratito a tod@s, y, de paso, reflexionar algo sobre la gran resaca económica (si yo no bebo, ¿cómo es que también me duele la cabeza? ;)
Gran título para hablar de los Monkey bussines, esos monos que se pasean con sus bananas y que, según el autor, nos han llevado a la crisis con su ineptitud, aunque yo aquí discrepo: si nos han llevado o nos hemos ido a la crisis no ha sido por ineptitud, si no por ganas de trincar más que el vecino (¿cómo es que hasta ahora no habíamos oído hablar de la ausencia de IBI de la Iglesia, de los partidos políticos, de los sindicatos? ¿es que sólo yo pago el IBI en este país? XD)

Me inquieta la reflexión sobre la alemania nazi, especialmente viendo los resultados que ha obtenido en Grecia "Amanecer dorado". Y no hablo de los resultados electorales, si no de conseguir levantar a toda una sala de periodistas como señal de respeto al líder (sin duda deberían haberse levantado, pero para abandonar la rueda de prensa inmediatamente)... en fin, rápido olvidamos el pasado :/

Como reflexión final para tod@s l@s bloguer@s, os ofrezco uno de mis párrafos favoritos del libro:
"No se trata ya de la burbuja financiera global (...) sino de un montón de sectores que, de rebote, se han sobredimensionado. Me refiero, en el caso de España, a la burbuja del fútbol de élite (¿no podrían pagar lo que deben a Hacienda para así salvar Bankia sin mi dinero de profe recortada y/o recortable?), junto con los sueldos de los futbolistas (¡y luego los que vivimos bien somos l@s profes!), la burbuja de publicidad en los medios, la burbuja de la prensa, de pago o gratuita, la burbuja de la industria editorial (...), la burbuja de títulos universitarios (como alguien me dijo ayer, "si a tus sobrinos les dan diplomas desde los 4 años, podrán empapelar toda su casa cuando sean mayores"... ¡ay, mientras no les toque construirse una casita de papel con ellos para poder tener un techo! XDDD)...
En fin, estas son las burbujas Freixenet de Aleix Saló, pero se me ocurren otras que se han quedado fuera... ¿he oído algo sobre el cine o sobre nouvelle cuisine? ;)